• ¿Reconocimiento? No, no lo practico.



    Mmm.., ¿Qué has hecho hoy muy bien?
    ¿Por cuál hecho, palabra o gesto que hiciste ayer debes sentirte orgullosa?


       Estas dos breves preguntas, que a simple vista son fáciles, cuando las realizo (normalmente en procesos de Coaching) se suele tardar en contestarlas.

       Prueba tú y empieza a contestarlas, ahora mismo, en bajito, en voz alta o a escribir a respuestas, como prefieras.

       Haberlas leído y contestado, es un primer paso, para tomar conciencia de las cosas que hacemos, y también de las que hacemos bien, ¡por supuesto!  ¿Por qué no reconocerlas?


       Practicar el reconocimiento propio es el primer paso para generar hábito y regalárselo al resto de personas que comparten con nosotros vida y trabajo.

       Preocupante el artículo que leí el pasado 27/2 en “Cinco Días” (El País) , donde se decía que “el 87% de los jefes no valoran ni reconocen el trabajo de sus colaboradores”. No se valora el esfuerzo, el compromiso, el trabajo bien hecho, el intento, las ganas, la creatividad, etc.


    El 80% de los directivos destacan más los errores que los aciertos.


       La cultura del reconocimiento brilla por su ausencia en muchas de las empresas españolas. Actualmente aún conviven empresas que tiene sistemas e indicadores donde se pone la atención en los porcentajes de error, dónde sólo se convocan reuniones cuando las cosas “van mal”, cuando se “necesita dar un toque a la gente”, o "cuándo se tienen malos resultados", y... ¡hay que hacer algo”!

       La mayoría de las veces, se reúnen para señalar y destacar los errores y “buscar culpables “.



       ¿Y las reuniones para felicitar, premiar, reconocer, proponer y crear? ¿Dónde quedan? ¿Qué espacio se les da en las organizaciones? ¿Para cuándo un GRACIAS sincero de agradecimiento? ¿Para cuándo una conversación enriquecedora con tu compañero para agradecerle la ayuda o a un colaborador valorando que ha realizado un gran esfuerzo, o que su idea ha sido brillante?

       Con lo bonito que es reconocer y que te reconozcan. Es fácil, barato y sencillo.


       En palabras del experto en lenguaje positivo, Luis Castellanos “El reconocimiento desencadena en nosotros una ventaja de salud y bienestar”. Proporcionar reconocimiento a los demás es positivo para el que lo recibe, pero también para el que lo proporciona, aumentando la autoestima y la confianza en uno mismo.

       La encuesta llevaba a cabo por Amstel sobre el Índice de Reconocimiento en España, según comentaba el artículo que antes mencionaba del 27 de febrero en el periódico, Cinco Días:

    - El 96 % de los españoles se siente animado a hacerlo mejor cuando recibe algún reconocimiento.

    - El 90% le alegraría el día que su jefe le felicitase por una tarea bien hecha.

    - El 87% se sentiría reconocido al recibir un correo de un compañero agradeciéndole un favor. 


       ¿Qué más datos necesitamos para empezar a practicar el dar y recibir reconocimiento propio y ajeno, e implantarlo en nuestros grupos de trabajos, departamentos y organizaciones?


    ¡Os animo a probar!
  • 2 comentarios:

    1. Este ejercicio deberíamos hacerlo cada semana para empezar a valorarnos más. Me lo voy a proponer porque si espero que me valore alguno de mis jefes puedo esperar un buen rato ;)

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    2. Buen ejercicio! solo debemos esperar algo de nosotros!!
      Animo Danigo!

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