• Equipos de Alto Rendimiento II



       En el primer post sobre equipos os hablé sobre los pilares sobre los que se asienta  la construcción de un equipo, en él, hablamos del liderazgo necesario para que estos pilares se establezcan y cual es la principal función del líder.

       Hoy quería comentaros sobre los primeros pasos a dar para poder comenzar a cimentar estos pilares y desde donde el líder puede empezar a promoverlos, una vez que tiene claro cual es su función dentro de él.


       Para mi hay dos pasos vitales a dar en el establecimiento del equipo y que de alguna forma definirán al equipo de aquí en adelante, son los valores y las normas sobre las que se debería arrancar cualquier proyecto de gestación de un equipo. En muchas ocasiones me encuentro con responsables que se escudan en la imposibilidad de llevar estás dos prácticas adelante debido a que de alguna forma les vienen impuestas desde estancias superiores, pero nunca es así, siempre hay posibilidad de abrir un espacio de reflexión para definir ambas fronteras. Y es que si el equipo no se compromete a definir sus propias normas de trabajo y los valores que honrarán, el líder no tendrá instrumentos desde donde poder tomar decisiones responsables y comprensibles para con el equipo.

    Los valores y normas permiten comprender las tomas de decisión.

       Los valores de un equipo pueden trabajarse de forma grupal y deben intentar ser, al menos en parte, congruentes con los valores de la organización; en ocasiones, la organización no ha hecho previamente este trabajo, por lo que el camino queda más abierto para el equipo, pero en cualquier caso es el equipo el que debe consensuar una lista de valores sobre los que se tomarán las decisiones que les afecten. Los valores, así definidos, se convertirán en la brújula con la que dirigirse como equipo. Unos valores definidos ayudan en el trabajo del día a día, a resolver conflictos, a la contratación de nuevos miembros, o a la salida de los mismos, ayuda a su identificación y alineación, y por supuesto ayuda a la cimentación de los cinco pilares que ya os conté:

    • COMPROMISO
    • CONFIANZA
    • COMUNICACIÓN
    • RESPONSABILIDAD
    • FOCO


       Hay muchas formas de trabajar los valores en el seno de un equipo, yo no voy a entrar a definir ninguna de ellas, únicamente si me gustaría resaltar que debe ser uno de los primeros trabajos a realizar juntos.

       Tras el establecimiento de los valores, y teniéndolos muy en cuenta, se debe realizar un segundo trabajo, la elaboración de un listado de normas, y no me refiero a las normas impuestas desde fuera del equipo, (que deberán ser tenidas en cuenta para evitar sean incongruentes), me refiero a normas que permitan el desarrollo de los valores y que permitan el desarrollo saludable del equipo. Estas normas deben ser consensuadas por todo el equipo y todo el equipo debe comprometerse a su salvaguarda.

       Valores y normas consensuadas se convierten así en las coordenadas que dirigen de forma interna el devenir del equipo, ayudando al desarrollo sano del mismo. Y esto es algo que de alguna forma descarga al líder del trabajo más ingrato, aquel en el que se convierte en policía del trabajo de otros, dejándole mayor libertad para realizar su labor principal, la de ayudar en la resolución de problemas e incidencias a su equipo.

    Los valores y las normas son la brújula con la que se dirige un equipo altamente efectivo.

       Ni que decir tiene que la congruencia del líder con los valores y normas son el punto de partida, si el líder no los respeta, desde el primer momento el desarrollo del equipo altamente efectivo será imposible, y este es, desgraciadamente, uno de los errores más comunes, sobre todo en organizaciones pequeñas o familiares. El motivo de este problema es que ataca uno de los pilares fundamentales de su desarrollo, la confianza.


       Conviene recordar que ni los valores ni las normas son algo que, una vez consensuados, se tornen inmutables; estamos en un mundo extremadamente cambiante y por lo tanto el equipo en su totalidad y su líder en particular deben estar atentos para volver a tocar estos dos aspectos a fin de ser capaces de adaptarse a las necesidades para alcanzar sus objetivos, aunque como podrás imaginar, todos los cambios deben ser propuestos y consensuados por el equipo.

       No te pierdas la próxima entrada de esta serie donde hablaré sobre el establecimiento de los objetivos.
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